miércoles, 7 de enero de 2015

Benjamin W. Botham, fotógrafo de Brighton.

Hace ya más de dos años presenté una curiosa imagen de unos caballeros en bañador que está atribuida a B.W. Botham, fotógrafo que bien se merece saber un poco más de él.



Durante la segunda mitad del siglo XIX la fotografía de estudio atrajo a multitud de emprendedores que vieron en el oficio de fotógrafo una posibilidad de negocio.
Uno de esos emprendedores fue Benjamin William Botham.

Nació en Halesworth, Suffolk en 1824, hijo de Frances Whiting y Benjamin Botham senior, un sastre para caballero y ropa de religiosos.
Como descendiente de una familia de sastres y pañeros, encontró empleo en el comercio local de ropa y a principios de la década de 1850, Benjamin trabajaba como comerciante de telas de lino y lana.

El 20 de abril 1853 se casó con Ellen Bedwell, hija de Sarah y John Bedwell, otro sastre local. 





Alrededor de 1856, Benjamin Botham decidió abandonar su trabajo en el comercio de paños para convertirse en fotógrafo de viajes.
Dejó su ciudad natal para trasladarse al condado de Derbyshire, trabajando como ayudante de los fotógrafos locales en London Road, Derby.
Allí permaneció unos tres años realizando fotografías por la zona de Matlock, al norte de Derby.

En 1859 Benjamin y su familia regresaron brevemente a Halesworth aunque se trasladaron en el mismo año a la costa de Sussex donde esperaba continuar con su carrera fotográfica.


En 1860, Benjamin Botham, su mujer y sus cuatro hijos estaban instalados en la localidad costera de Brighton y en el censo de 1861 ya figura como fotógrafo.














Comienza realizando retratos carte-de-visite en el 59 de North Street, en el antiguo estudio fotográfico de un reconocido pionero de la fotografía en Brighton, Robert Farmer.

En 1862, Botham ya había adquirido un nuevo estudio fotográfico. En esta ocasión en el 43 de la calle Western Road.
Allí desempeñó su labor de fotógrafo acumulando cerca de 10.000 negativos hasta 1868, fecha en la que abandonó definitivamente a la fotografía vendiendo su negocio a Nathaniel Charles Wootton de Cambridge para convertirse en empresario de Music Hall.

Pero esa es otra historia.






Para todas las fotografías.
Autor: Benjamin William Botham.

Brighton, East Sussex, Inglaterra.
De 1861 a 1868.




Una vista de la calle Western Road de Brighton, hacia 1904. El estudio fotográfico de Botham se encuentra en el edificio de color oscuro en el centro de la fotografía. Cuando se tomó esta imagen el estudio ya lo regentaba el fotógrafo Edmund Wheeler jr.

Plano de Brighton hacia 1900 indicando la situación del estudio fotográfico de Benjamin W. Botham.

8 comentarios:

  1. En aquellos tiempos la que planchara esas faldas tan pesadas y largas se habría ganado el cielo. Desde aquí todavía se oyen los ecos del rumor de esos ropajes, ese olor a naftalina y a ropa vieja encerrada bajo llave en esos armarios decimonónicos.
    Un saludo.

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    1. Lo cierto es que son unos ropajes muy aparatosos. Claro que tampoco se tendrían que mover mucho estas señoras burguesas rodeadas de personas a su servicio.

      Abrazos, Cayetano!!

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  2. Botham, como buen hijo de sastre (y coincido con Cayetano), destacó bien en sus retratos el peso y el carácter que imprime la vestimenta a los personajes de cada época. Un lujo poder contar con el material que nos han dejado profesionales y artistas y como este, porque han logrado congelar en el papel los detalles de una historia de la que podemos ser testigos gracias a sus labores. Ya quiero conocer la segunda parte!!! Saludos, Enrique.

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    1. Es verdad que con la fotografía de estos profesionales del retrato, podemos hacernos una idea muy ajustada de nuestros antepasados, Patzy.
      Por lo menos de los ricos.
      La segunda parte viene ya.

      Abrazos!!!

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  3. Para decidir abandonar un trabajo en el comercio de paños y ser fotógrafo de viajes, hace falta espíritu aventurero. Tenía muy clara la vocación.

    Feliz tarde

    Bisous

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    1. Todos los que se dedicaron a la fotografía en esos primeros años, eran gente inquieta y aventurera, madame.
      El hecho de preparar los clichés y positivarlos ya era en sí mismo una aventura.
      Lo de la vocación ya lo veo menos claro.

      Abrazos!!!

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  4. Coincido con ese de que se le nota que fue hijo de un sastre. En muchos de sus retratos es la ropa la que parece adquirir el protagonismo. Una ropa que, sobre todo en el caso de la femenina, parece ocupar todo el plano. Es curioso, pero como todos los pioneros de la fotografía, ahora recuerdo a mi estimado Laurent, se lanzó un poco a la aventura, desde el desconocimiento absoluto de lo que ello iba a suponer.

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    1. Como le comentaba a madame, tenían mucho de aventureros, porque todo lo que estaba relacionado con la obtención de imágenes fotográficas en esas primeras épocas era arriesgado.
      Mucha física y química. Y pocos medios.

      Abrazos, Charles!!!

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