lunes, 20 de octubre de 2014

Martha Holmes: USA en positivo (I).

Martha Holmes nos ofrece la cara amable de la sociedad norteamericana en los años inmediatamente posteriores a la tremenda Segunda Guerra Mundial.

El cine, la moda, el deporte,...en fín, una sociedad que se divierte.
Fotos frívolas muchas de ellas pero con una calidad y visión fotográfica que hicieron merecedora a Martha del reconocimiento de su trabajo por parte de sus colegas.


Cathy O'Donnell, actriz. 1945.

Gafas de espejo. 1945.

Gafas de espejo. 1945.


Martha Holmes Waxman nació el siete de febrero de 1923 en Louisville, Kentucky y desde muy joven empezó a interesarse por la fotografía.
Estudió Arte en la Universidad de Louisville y en el Speed Art Museum.
Fue contratada por el Louisville Courier Journal como ayudante de laboratorio fotográfico. Pronto empezó a trabajar como fotoperiodista a prueba y, cuando muchos de los fotógrafos masculinos fueron llamados a filas con motivo de la Segunda Guerra Mundial, la hicieron fija.

Algún fotógrafo de la prestigiosa revista LIFE vio su trabajo, la recomendó y con 21 años Martha fue contratada por dicha revista convirtiéndose en una de las cinco mujeres fotógrafas de LIFE en sus años de gloria como la editorial más popular en Estados Unidos.

Martha afirmaba que trabajando para LIFE aprendió algo muy importante para su trabajo posterior. En la revista decían: "Los carretes de fotos son baratos. Úsalos. Dispara, dispara, dispara."


Gene Tierney en Que el cielo la juzgue (Leave Her to Heaven) de John M. Stahl. 1945.

Natalie Wood ayuda a su madre Mrs. Nick Gurdin. 1945.

Salvador Dali y su mujer Gala.1945.

Dalí y Gala en el jardín. 1945.

Según palabras de Bobby Burrows, directora de fotografía de Life Books y editora de la revista durante 40 años: "Tenía un talento especial para extraer lo mejor de las personas. Conseguía establecer un ambiente íntimo y seguro con las personas que fotografiaba. Ellos sentían que estaban en buenas manos."


Clase de gimnasia femenina del Hoover High School en San Diego, California.1946.

Duncan Richardson de tres años, niño prodigio en natación. Los Angeles. 1946.

El obispo Arthur B. Kinsolving bautizando al aire libre en el Gran Cañón. 1946.

Fanny Brice en el programa radiofónico The Baby Snooks Show. 1946.

Gary Cooper y Lilli Palmer en Clandestino y caballero (Cloak and Dagger) de Fritz Lang. 1946.

James Stewart juega con la nieve artificial durante el rodaje de ¡Qué bello es vivir! (It's A Wonderful Life) de Frank Capra. 1946.

La actriz Buff Cobb se despereza. 1946.

Ben Hogan golfista estadounidense. 1947.

Ben Hogan en Arizona. 1947.

Danny Kaye, June Havoc, Humphrey Bogart y su mujer Lauren Bacall durante una de las sesiones del Comité de Actividades Antiamericanas. 1947.

Esta imagen de los actores en el Comité de Actividades Antiamericanas es una de las fotos más conocida y reproducida de Martha. En una ocasión su yerno le indicó que esa imagen era un reflejo de su punto de vista político, a lo que ella respondió: “ No, yo solo vi que Bogey estaba molesto, enfadado, y disparé.”


Howard Hughes testifica durante una sesión de la Comisión Investigadora de Guerra del Senado de EEUU. 1947.

Joan Fontaine con Richard Ney en Abismos (Ivy) de Sam Wood. 1947.

Joanne Dru actriz descubierta por Howard Hawks. 1947.

Mme. Tryphosa Bates-Batcheller (izda) y la señora de Oscar Ivanissevich llegando a una noche de estreno en el Metropolitan Opera de Nueva York. 1947.

De la serie Richmond chairs. 1947.

Para todas las fotografías:
Autora: Martha Holmes.
E.E.U.U. 1945-1947.

[seguirá en Martha Holmes: USA en positivo-II]

miércoles, 15 de octubre de 2014

Arturo Franco. Jabonerías, 6. Murcia.

De los numerosos estudios fotográficos que se establecieron en la ciudad de Murcia durante el siglo XIX como Planchard, Mr. Nelson, Martínez Terol, Antonio Acosta, Juan Almagro, Ribera, Olivares,...pocos saltaron a la siguiente centuria.

Entre esos pocos encontramos el gabinete fotográfico de Arturo Franco, poco conocido retratista que comenzó su labor en la calle Jabonerías en la última década del XIX llegando con una amplia clientela hasta 1911. 

Al final de sus años, compartió su trabajo de fotógrafo con el de conserje en el Círculo de Tiro Nacional.
























Para todas las fotografías:
Arturo Franco.
Murcia. 1890-1910


Palacete de Riquelme en calle Jabonerías.
(vista desde la Plaza de José Esteve Mora)

La céntrica calle Jabonerías, vía murciana renombrada Calle del Licenciado Cascales sin que el nombre tuviera fortuna, une la plaza de José Esteve Mora (que divide a la calle Platería) con la Plaza del Teatro Romea.

Más suerte disfrutó otro vecino ilustre de la calle, Pepe el del Romea, propietario de una tasca célebre por sus tapas de pájaros fritos. En la puerta de su local se ubicaron, en el transcurso de los años, una parada de galeras y otra de autobuses.
Esta última llevaba y traía vecinos de Espinardo. La primera fue, a finales del siglo XIX, el punto de partida de una tartana de pasajeros que cubría la línea El Palmar-Murcia, aunque pronto se trasladó el servicio a la plaza de la Paja, al otro lado del río. Era el germen de las líneas de pasajeros que se instalarían, para acercar a las gentes de las pedanías a la remota capital, en la cercana plaza de Camachos durante el siglo XX.

Por aquel tiempo se inauguró en la misma calle un curioso servicio de pan, «que saldrá de la acreditada panadería de Manolo Gambín». Se trataba de un carro «construido expresamente para la venta de pan a domicilio», cuya venta garantizaba los mismos precios que en el establecimiento.

Esta afamada calle reunió, como aún hoy lo hace, a numerosos comercios con tanta solera como la desaparecida tienda de instrumentos musicales de Ramón Sierra, que durante décadas inundó la ciudad de guitarras, gramófonos y gramolas.
Pero el nombre le venía de otro oficio. Muchos siglos antes, la calle recibía su denominación del gremio correspondiente, como de igual forma se denominaron otras vías: Platería, Frenería, Trapería, Organistas, Lencería, Vidrieros, Campaneros,...

En esta misma calle se levantó, en su esquina hacia Platería, la residencia de los Riquelme que, tras diversos avatares históricos, fue adquirida por José Rubio Hernández.
A finales de la década de 1960, su propietario recibió numerosas ofertas de compra para la fachada. Una de ellas, quizá la más suculenta desde el punto de vista económico, incluía su traslado a Madrid. Pero José Rubio decidió que permaneciera en Murcia y el profesor Juan Torres Fontes propuso que se reinstalara en el lateral del Museo Salzillo donde todavía puede admirarse.


(Información procedente de http://www.murciaarqueologica.com)


Portada del Palacete Riquelme en el Museo Salzillo.


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