lunes, 12 de abril de 2010

Una foto especial.

Escribía Eugene Smith:
“... Los niños de la foto son mis hijos. El día en el que la realicé aún no estaba seguro de estar en condiciones de tomar fotografías.
Había habido una guerra (hoy parece que ha pasado mucho tiempo desde la Segunda Guerra Mundial) en la que durante mi decimotercer desembarco en el Pacífico, un trozo de metralla había puesto fin al testimonio fotográfico de aquellos acontecimientos.
Dos años de dolor e impotencia siguieron a aquellas múltiples heridas. Fue un periodo en el cual tuve que someter mi desasosegado espíritu a un forzado estado de pasividad, de ausencia de creatividad, mientras los médicos, con sus innumerables operaciones, intentaban reconstruir poco a poco mi cuerpo.
Por fin, aquel día realizaría el esfuerzo de relanzar aquellos dos años de vacío. Aquel día pediría a la cámara que funcionase para mí, obligaría por fin a mi organismo a controlar el mecanismo de la máquina fotográfica y, al mismo tiempo, intentaría obligar a mi espíritu creativo a que retornase de su exilio.
Sentía una presión que me exigía que aquella primera toma resultase lograda –
“Dios quiera que tenga fuerzas suficientes para introducir el carrete en la cámara”-. Me encontraba decidido a conseguir que aquella fotografía presentase algo más que una buena realización técnica.
Quería que el tema fuese un delicado momento de expresiva pureza que contrastase con la horrenda barbarie a la que me había enfrentado en mis fotografías de guerra, las últimas que había tomado. (…)”



Paseo por el jardín del paraíso.Autor: William Eugene Smith.
EEUU, 1946.
Y ésta fue la primera foto de la nueva y prolífica etapa de Eugene Smith tras la de corresponsal de guerra.
Una foto especial.

viernes, 9 de abril de 2010

Sweet Friends.


Ayer recibí de parte de Jürgen, propietario del excelente blog *CÁMARA DE MARAVILLAS*, el regalo Sweet Friends.
Desde aquí mostrarle mi agradecimiento por este obsequio que debo asimismo compartir con otros blogs.
Los blogs elegidos son:
Por otra parte, hoy empieza el fin de semana:
¡A jugar! ¡A saltar! ¡A disfrutar!



Niñas saltando.Autor: Clemens Kalischer.
Nueva York, 1949.


miércoles, 7 de abril de 2010

El Bando de la Huerta-II.

[viene de Bando de la Huerta-I]

En la década de los años veinte, fallecido Frutos Baeza en 1918, los bandos panochos salían de la pluma de Paco Frutos, José Zamora y Antonio Zamora, mientras que el pintor murciano Joaquín aportaba el diseño de carrozas.
La organización había pasado a las manos del Círculo de Bellas Artes.

Los años treinta comienzan como una razonable continuación de la década anterior en todos los aspectos del festejo, salvo en su organización, pues entra en escena un personaje que permanecería ligado al Bando hasta 1944: se trata de
José Alegría.

Consagrados panochistas eran en aquel momento Luís Fernández, Paco Frutos y el propio Alegría.

Al parecer, hubo un momento en que el desfile degeneró adquiriendo un cierto cariz que se calificó de 'plebeyo y socarrón', motivo por el que la Comisión se puso manos a la obra para eliminar esos aspectos de fiesta bufa.

Aquel año, Joaquín, Garay, Nicolás Martínez y Moreno diseñaron ocho carrozas y aparece por primera vez el periódico anual titulado ‘El Bando de la Huerta’.
La celebración seguía vinculada al Domingo de Resurrección.



Escena amorosa.
Tarjeta Postal.
Murcia, hacia 1900.



Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: Laorden
1953.


Surge de nuevo el festejo tras el paréntesis de la Guerra Civil, es decir, en 1939, y lo hace en septiembre y por la tarde.

No se celebra en 1940 ni en 1941, reapareciendo en 1942 gracias a los desvelos de José Alegría, quien logró erradicar aquellos aspectos que avergonzaban y molestaban a la huerta. Estuvo constituido por cuatro carrozas cuya temática, el pimiento, la naranja, la seda y el perráneo (alcalde pedáneo), simbolizaba al mundo del que se constituía en representación. Se volvió a celebrar en Domingo de Resurrección, pero pasaría al Lunes de Pascua en 1943 con la participación de nada menos que siete carrozas.

De nuevo comenzaron a sentirse las colaboraciones de pedanías y de poblaciones próximas.




Horno de pan.
Tarjeta Postal. Ediciones Cánovas.
Huerta de Murcia, hacia 1900.




Programa de mano.
Autor: Muñoz Barberán.
1960.

A partir de 1967 el Bando da un giro en positivo, siendo uno de los artífices Francisco Galera del Cerro, creador de las juntas locales de pedanías que darán origen a las Peñas y posteriormente a su Federación entre finales de 1974 e inicios de 1975.

Nace un año después la revista anual 'Bando' y, sucesivamente, se van otorgando Panochas de Oro a los mejores bandos.


Le seguirán, en cuanto a iniciativas, la aparición de publicaciones periódicas en torno al Bando: Aldaba (1986), El Murmullo de la Cieca (1987), El Panocho (1988), o el Primer Certamen de Habla Murciana (1988).

[Información recogida de Región de Murcia digital - www.regmurcia.com ]



Bailando en el monte.
Autor desconocido.
La Alberca (Murcia), hacia 1900.



Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: Laorden
1962.




Platicando en una pesebrera.
Autor: Luis Federico Guirao Girada.
Beniaján (Murcia), hacia 1900.




lunes, 5 de abril de 2010

El Bando de la Huerta.

Mañana se celebra en Murcia el Bando de la Huerta dentro de la Semana de Fiestas de Primavera.

Un poco de historia:
El origen del Bando se remonta a nada menos que 159 años, sin embargo, ha salido a la calle en unas 130 ocasiones, en diversas etapas, con sus correspondientes paréntesis.


Barraca de la huerta murciana.
Autor: Kaulak.
Murcia, hacia 1895.


Fiesta murciana.
Programa de mano.
1923


En 1851, unos churubitos (señoritos) que se reunían en la botica de Rubio que abría sus puertas en la calle Vidrieros en San Antolín, acordaron darle vida al carnaval organizando unos festejos que serían el Entierro de la Sardina y el Bando de la Huerta.

Aquel grupo estaba integrado por el cura
Miguel Ortega, el boticario Miguel Rubio Arróniz, el médico Juan Antonio Serrano Hernández y el estudiante y panochista Joaquín López, que se vería acompañado en futuros bandos por el ingenio de otros como Pedro Aceña, Juan Esbry o Ricardo López.

Así que, en realidad, el Bando nace como un pretexto para la diversión de gente acomodada, diversión en la que se caricaturizaban expresiones y costumbres de las gentes humildes de la huerta y donde no se regateaba en exageraciones e incluso burlas sobre el modo de hablar de aquellos que acudían a la ciudad a vender sus productos y realizar compras.


En la primera etapa, que va de 1851 a 1865, el desfile salía de la plaza de toros de San Agustín, en San Andrés; se celebraba por la mañana y estaba ligado al carnaval. Si bien tuvo un buen comienzo, poco a poco fue perdiendo fuerza y desapareció durante un periodo de diez años.



Retrato de un huertano.
Autor: Cristóbal Belda.
Murcia, hacia 1930.


Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: J. Beltrán.
1935

Entre 1876 y 1879 se vuelve a recuperar, gracias al esfuerzo del periodista Martínez Tornel que criticaba entonces los numerosos bandos panochos que malos aficionados escribían, tildándolos de zafios, groseros y poco adaptados al dialecto murciano.

En esta segunda etapa la burguesía cede algo más de protagonismo a los huertanos que, a su vez, aprovecharon la oportunidad para ironizar sobre las costumbres de la ciudad.


La noche del 14 de octubre de 1879 se produjo la terrible riada de Santa Teresa con pérdidas terribles en vidas humanas (más de 700 muertos), en ganado (22.000 animales) y la destrucción de cientos de casas que dejaron sin hogar a miles de damnificados. Con semejante desastre gravitando sobre los ánimos y las vidas de todos, el Bando desapareció hasta caer prácticamente en el olvido durante veinte años.



Un rincón de la huerta.
Tarjeta Postal.
Murcia, hacia 1890.


Cartel Fiestas de Primavera.
Autor: C. Gómez.

1948.

En 1899 surgió un conato de resucitar el festejo pensando en incluirlo nada menos que dentro de las celebraciones del Sábado Santo, pero resultó un intento fallido.

Desde 1900 hasta la Guerra Civil el Bando no sólo consigue reaparecer sino que alcanza tal renombre que atraía incluso a gentes de otras localidades considerablemente alejadas como Cieza, Lorca o Cartagena.

Fue entonces cuando se desvincularon Bando y Entierro, de la mano de impulsores diferentes, claro está.
Díaz Cassou o Frutos Baeza son los panochistas preferidos del público con unos bandos ingeniosos y de gran comicidad que hacían las delicias de la gente.

Sobre el habla de la huerta murciana decía
José Frutos (Pepiquio):
'El habla huertana es dulce como el panal de la miel cuando platica de amores a la moza con su querer... No es lenguaje de burdel, sino mezcla del sencillo romance de pura ley y del habla vigorosa de aquel del pueblo aragonés...matizado con mil nombres que dejó el árabe con él...'



(continuará en Bando de la Huerta-II)