domingo, 14 de abril de 2024

Fotógrafo de la semana: ROBERT DOISNEAU

Hoy se cumplen 112 años del nacimiento de uno de mis fotógrafos favoritos.
El parisino Robert Doisneau representa la perfecta definición de fotografía humanista de calle. Supo conjugar como pocos la visión humanista de la fotografía con imágenes que en su mayoría pertenecen a la fotografía de calle.

Como no podía ser de otra manera, Doisneau ha aparecido en varias ocasiones en este blog: aquí, aquí, aquí y aquí.
Era hora de que le dedicase una entrada con mayor contenido aunque he de reconocer que me ha costado mucho seleccionar un grupo de fotografías que fuesen mis preferidas.
Son tantísimas y tan buenas las que me gustan que parecía que al seleccionar  unas pocas estaba infravalorando el resto.
De manera que he optado por hacer una selección de imágenes centrada en una de las temáticas que prefería Doisneau: la infancia.


Los hermanos. Calle del doctor Lecène, 1934

El aeroplano de papá. 1934

El timbre de la puerta. 1934

La pequeña Monique. 1934

La poterna de Peupliers. 1934

Los niños del tiovivo. 1934

Los niños de la leche. 1934

La primera maestra. 1935

El sueño del pequeño Michel. Megève, 1936

Los pies en el muro. 1937

Viajeros sin equipaje. 1942

Remolcando en el Campo de Marte. 1943

Camuflaje. 1944

El coche desguazado. 1944

Radiografía. 1944

Figura de Serge Lifar en el Museo de cera Grévin. 1944

Robert Doisneau nace en Gentilly, cerca de París, el 14 de abril de 1912.
Recibió la formación de grabador litográfico y tipógrafo en París.
En 1929 comenzó a realizar sus primeras fotografías aprendiendo de forma autodidacta y leyendo las instrucciones de las cajas de emulsión para revelar.
Comenzó a trabajar en un estudio fotográfico que posteriormente compraría al morir su dueño.
En 1931 comenzó a trabajar con el artista André Vigneau gracias a sus conocimientos como grabador. Este lo introdujo en el mundo de la fotografía como arte.
Doisneau comentaba: “Cuando yo empecé, nadie conocía a nadie. No había revistas que difundieran la obra de los fotógrafos más interesantes. Por eso la única persona que me influyó fue Vigneau. Era formidable: escultor, pintor, fotógrafo".
En esta época también descubrió a Man Ray.
Inicialmente trabajó como fotógrafo industrial y de publicidad en la factoría de Renault de Billancourt, hasta ser despedido por sus repetidas ausencias.
Según sus palabras, “desobedecer me parecía una función vital y no me privé de hacerlo”.
De los objetos inanimados pasó a las fotografías de gente en París y Gentilly.
El 25 de septiembre de 1932, el periódico L'Excelsior publicó su primera fotografía.
La crisis de los años treinta le afectó, debiendo pasar una larga temporada sin encargos.

Jardines del Campo de Marte. 1944

Tren de sillas en el Jardín de las Tullerías. 1944

Bolas de nieve en Pont des Arts. 1945

El guiñol. Plaza de Jules Ferry, 1945

Invierno. 1945

Las niñas del barco. Isla de Ré, 1945

Los niños de Choisy-le-Roi. 1945

Niñas en el tren. 1945

Niños mineros. Lens, 1945

La fuente Wallace. 1946

El carpintero de la calle Saint Louis en L'Île de la Cité. 1947

Las hermanas Poliakoff (Odile Versois, Marina Vlady
y Hélène Vallier) en su casa. 1948

Las trenzas. Toulon, 1949

La boda de Denise. Choisy-le-Roi, 1949

La colchoneta hinchable. Toulon, 1949

Participó como soldado en la Resistencia Francesa durante la II Guerra Mundial hasta que fue desmovilizado en 1940.
Fueron tiempos penosos en los que realizó fotografías de tema científico por encargo aunque no dejó de retratar la ocupación y la liberación de París.
Terminada la guerra, fue contratado por la agencia ADEP y trabajó junto con Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, reflejando la alegría y la jovialidad de la ciudad de París tras las desgracias derivadas de la guerra mundial.
Desde 1945 colaboró con Le Point y se integró de por vida en la agencia Rapho, retratando, entre otros, a Pablo Picasso.
Todo su trabajo, fuera de los encomendados, siguió centrándose en la vida pública y situando a sus personajes en un ámbito cotidiano. "Mi foto es la del mundo tal y como deseo que sea".​

Con Robert Giraud se abre a la vida nocturna de la capital: jazz, cafés y el arte alternativo.
Recorre Montparnasse y Saint-Germain-des-Prés donde se encontrará con Jean-Paul SartreAlbert Camus y Jean Cocteau entre otros.
Es su modo de escapar del mundo artificial que retrata para la revista Vogue.
En 1950, Doisneau buscaba material para cumplir con un encargo de la revista estadounidense America's Life, interesada en los enamorados de París.
De ahí saldrá la serie Besos y su obra más significativa, El beso.
La fotografía muestra de forma misteriosa una pareja besándose frente al ayuntamiento de París.
Muchos pensaron que era una fotografía espontánea que el autor había tomado en las calles parisinas. Sin embargo, años después se supo que la pareja estaba formada por los estudiantes de arte dramático Françoise Bornet y Jacques Carteaud.
Robert los descubrió en un café parisiense y ambos aceptaron posar delante de su objetivo dándose un apasionado beso en mitad del tumulto de la ciudad.
La foto se convirtió en un icono reconocido en todo el planeta. 

Los niños del coro. Dijon, 1950

Escolar londinense. 1950

Gitanas de Montreuil. 1950

Náufrago solitario. Chalkwell Beach, Inglaterra. 1950

Niños en los jardines del Palacio Real. 1950

El diente. 1953

Escolares curiosos. 1953

La nariz en la ventana. 1953

Tren del fantasma. 1953

Correspondencia. Joyeuse, 1954

El corro de los pompones. 1955

Las hijas de los marineros. 1955

Parque de atracciones. 1955

Bólidos. 1956

El reloj de la escuela. 1956

Información escolar. 1956

Sus trabajos recorrían toda Europa y Estados Unidos con gran éxito, y esto le abriría las puertas en el extranjero.
En 1951 expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En 1953 abandonó Vogue, sufriendo el declive de la fotografía y de los fotógrafos de la posguerra acaecido en la década de 1960.
No será hasta 1979 cuando Claude Nori rescate a Doisneau publicando una retrospectiva de su obra en Tres segundos de eternidad.
Rehabilitado para el mundo del arte, en la década de 1980 recorrió Asia, con exposiciones multitudinarias en Pekín, Tokio y Kioto, además de en Roma y en el Museo de Arte Moderno de Oxford.
Hoy su obra es un referente para muchos fotógrafos de calle actuales.
Aunque como él mismo reconocía era principalmente un artista humanista.
De hecho, en una entrevista realizada por Alberto Anaut, relató la siguiente anécdota:
En una ocasión, el camión donde iba Doisneau, atropelló el rebaño de un pastor y él en lugar de realizar fotografías del accidente se dedicó a consolar al pastor.
“Fue terrible” reconocía “Probablemente hubiera sido magnífico hacer fotografías de las ovejas destrozadas bajo el camión, pero el pobre hombre estaba tan desesperado que tuve que quedarme con él. Nos quedamos hasta que, por la noche, llegó la policía. No pude dispara ni una foto. Era mejor así”
Anaut le preguntó: “¿Eso significa que para usted la pasión no es la fotografía, sino el hombre?”
Doisneau respondió con un breve “Desde luego”.

Los escolares de Rue Damesme. 1956

La pesca. Penestin, 1956

Las lilas de Ménilmontant. 1956

Bonitos jueves. 1957

Flipper en la cafetería. 1957

Los niños de la plaza Hébert. 1957

Las escaleras de Montmartre. 1958

Les niños. Paris, 1958

Pipí y paloma. 1964

Gitanilla. Plan de Grasse, 1969

Joven hojalatero. Plan de Grasse, 1969

Campesino con rastrillo para el heno. Laval-Atger, 1969

Los babis de la calle de Rivoli. 1978

Cangrejos de río en el muelle del canal. Saint-Denis, 1987

Muelle del canal. Saint-Denis, 1987

Vivió en Montrouge desde 1937 hasta su muerte.
El 25 de septiembre de 1993, Doisneau tomó su última foto.
Falleció el día 1 de abril de 1994, a la edad de 81 años.






Fuente: Wikipedia.


6 comentarios:

  1. Me ha encantado saber de el, así como disfrutar de esas imágenes callejeras del día a día, y donde sus protagonistas casi en todas son los niños; por lo que no me extraña nada de que se encuentre entre tus fotógrafos favoritos.
    Aquí tuvimos en Sevilla un fotógrafo catalán, que trabajó para el diario "La unión", y que se llamaba Horacio Espadaler, al que le gustaba patear las calles, entrar en casas de vecinos, etc. para reflejar el mundillo de la explotación infantil, como crítica social.
    Nada más le de a publicar a este comentario, voy a buscar en tu blog, para ver si publicaste algo de él.
    Un fuerte abrazo, Enrique.

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    1. Un fotógrafo muy prolífico y con una obra humanista muy optimista. Esa es la razón por la que me gusta tanto Doisneau.
      No conocía nada de Horacio Espadaler. He buscado por la red y hay muy poca información y las fotografías que aparecen son las que ya mostraste en tu blog.
      Imagino que habrán hecho en Sevilla alguna exposición, pero nadie se ha molestado en subir nada al respecto.
      ¡Un abrazo, Manuel!

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  2. Realmente es impresionante contemplar como este gran fotografo supo captar esos tiempos en que los niños jugaban felices en las calles... Una seleccion preciosa, amigo. Me encantó.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Ildefonso. Me alegra que te haya gustado.
      Doisneau supo aprovechar una época en la que todavía se podía ir por la calle retratando todo lo que veía. Hoy sería imposible captar esas imágenes y de hecho, el propio Doisneau tuvo más de un problema al final de su vida para seguir haciendo fotos de calle con la naturalidad de otros tiempos.
      ¡¡Un abrazo!!

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  3. Me ha gustado toda la serie de los niños, aunque yo me quedaría con dos: "Los pies en el muro" y "Escolares curiosos"
    Un abrazo.

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    1. Me alegra que te haya gustado esta selección, Antonio.
      Doisneau supo como retratar la infancia.
      Esas dos imágenes son de las mejores, sin duda. También es cierto que, por lo menos en mi caso, me recuerdan mucho a mi propia infancia.
      Un abrazo!!

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